b u s c a r

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1 de septiembre de 2011

visión de túnel

La tercera clase del semestre, mi maestro la inició con una metáfora que hasta risitas me sacó de lo bien que me describía.
          "¿Quién no ha pasado por la visión de túnel? Es esa que se asemeja a mirar a través de un tubo, y donde lo único que alcanzas a ver es un –me lleva la chingada–,y es el mismo túnel, el que no te permite ver todo lo que está alrededor; todo lo que ves es tu terrible sentencia."

Alguna vez escribí sobre el panorama de vida que me había abierto vivir en el DF. Durante 15 meses fui una de las niñas más felices que pueden existir. Yo sabía que me iba costar regresar a Guadalajara, pero esto, esto sí me agarró desprevenida.

       Estado actual: vivo dónde mi corazón no está, camino sin rumbo y sin cuestionarme, me siento                                     perdida, frustrada y sola. Soy un alien que se acaba de bajar de su navecita espacial.

Decir que no pertenezco a la ciudad de donde provengo se me hace una sentencia muy pretensiosa, no la diré. Lo que me he dado cuenta es que me ofrece una vida que no quiero para mí, y eso sí me lo creo. No entiendo qué pasó en poco más de un año que me hizo perder tantas cosas con las que me identificaba en esta ciudad, no lo sé, pero ya no están.

–Llevas menos de un mes Sofía, estas cosas toman tiempo–. Pues sí, paciencia. Me desespera despertar todos los días y no querer estar aquí. No puedo quitarme de encima el sentimiento de que en cualquier momento abordaré un camión a la central del norte, para cruzar a la estación de metro, para transbordar en la línea café, para llegar a casa. (¿pero qué no ves?, esta es tu casa)


Y además, dejarlo a él. Vengo a darme cuenta tantos días después, que él era la parte de mi vida que me decía "todo va a estar bien". Sumando su ausencia, y mi pocas ganas de seguirme construyendo en esta ciudad, me encuentro mirando a través de un tubo.

Me esfuerzo, todos los días, en hacer de Guadalajara mi hogar otra vez. En aceptar las consecuencias de lo que yo quise para mí al enamorarme de él. En seguir con mi vida y dejar de pensar que no es aquí donde yo debería de estar. –No te aferres Sofía, deja el DF en donde está–, ya lo sé, nunca ha sido problema para mi entender las cosas, pero, qué puedo hacer para ignorar el hoyo que tengo en la mitad del cuerpo. Alguna vez leí que a las personas que les amputan alguna extremidad, la pueden seguir sintiendo; a mi no me cortaron nada, pero juro que soy capaz de sentir físicamente la falta.

Y al final, lo que siento es que me quedé sin centro. Y sé (aún no me la creo, pero lo sé), que lo volveré a encontrar, que todo esto va a mejorar, que en algún punto el túnel tiene que terminar. Tengo muchos miedos, muchas dudas, y mucha incertidumbre. Soy una maraña de sentimientos que no es capaz de escribir un post decente, pero que necesita sacar las ideas. Soy roger -el alien- que quiere buscar la respuesta en los vicios. Soy la chica que, al parecer, vive para extrañarte. Soy la mujer que no se dejará vivir triste, aferrada a la ilusión de otra vida. Soy la niñita que llora cuando caen los recuerdos. La que odia que los días se acaben y otra vez no supe de ti, la que despierta pensando que va a encontrar a la Ciudad de México afuera de su venta, la que se aburre en sus clases y hace las tareas dos horas antes de entregarlas, la que quisiera dejar de sentir, la que busca desesperadamente el botón para adelantar todo esto. Soy una zombie cansada de estar entumida.

26 de abril de 2011

cuando tengo un mal día, lo escribo.

¿qué pasa con los días malos que me hacen venir a escribirlos?

y no ha sido uno de mis peores pero sí es de esos en que, algo te presiona el pecho hasta que te marea y ni siquiera entiendes qué es. tienes ganas de hacer berrinche nada más para sacar tanta mala vibra, pero sabes que el/ella no se merece que te desquites así. no hay motivo ni razón por la cual pararte de tu cama. y lo más difícil de ignorar es que hay uno nudo en tu garganta del tamaño del Titanic que no más no se está yendo.

damn sí, hoy es un mal día.

ya no lo quiero extrañar, ya no quiero estudiar, quiero estar bien lejos, pero me rehuso a irme de aquí.
como me pasa cada seis meses, puede que esté estresada con los finales y estoy buscando alguna excusa para sacarlo todo. y eso me lleva a una verdad del mundo mundial: odio las escenitas, pero soy bien berrinchuda. no acabo de entender si es algo que tiene que ver con la complicación de las mujeres, o con mis complicaciones, pero es que hay días en los que quieres que el mundo te abraze, te haga piojito, te traiga gomitas y no se enoje contigo si vas por la vida armando dramas.

no, mi post no tiene un objetivo, más que maldecir mi día y recordarme encontrar ese botón que me puede hacer adelantar los días malos. (al final los necesitamos para apreciar más los que son bien chidos, supongo.- pero por lo pronto, este se puede ir acabando ya-)


que al fin y al cabo si me sirve decirlo a mí, a ustedes qué si les aburre... 







maybe             i´m
            just                 crazy,
crazy              for
            you                 baby.




I want to hit you, but then I kiss you
Want to kill you, but then I'd miss you 


You drive me crazy, but I love you 
-Best Coast-

13 de enero de 2011

Crónicas del 2010

El inicio de un nuevo año definitivamente nos marca. De entrada, marca el fin de otro (así de obvio), nos regala un buen pretexto para voltear atrás y decir: "uff, qué ___________ estuvo el 2010". 
Este blog no aspira aún en convertirse en uno informativo, por más que crea en ellos. Esta entrada aspira a mis reflexiones en torno a lo bonito que fue mi 2010. Por ser estudiante aún, mi año se divide en el semestre de primavera y en el de otoño (así de ñoño). 

La primera mitad del año pasado fue un semestre de los más difíciles de mi carrera, de los más retadores, de los más satisfactorios, el que más me ha hecho sentir en el lugar adecuado, en una promesa de vida y encaminada hacia un futuro desconocido aún (pero vamos caminando). La segunda mitad fue mucho más significante pero en otros aspectos, unos que hace mucho no se movían de esta manera. 
Me mudé al D.F. (sueño cumplido para mí, si he de confesar), me iba a quedar 6 meses, me decidí quedar otros 6. Esta ciudad me ha sacudido hasta los cimientos, comprobadísimo que aquí tiembla con suficiente fuerza para derrumbar una ciudad entera. Mi vida como montaña rusa: de ser la persona más entregada a su carrera a aburrirme en todas las clases, de una universidad con la que me identifico a una en donde no soporto su ideología, de estar eufórica una semana a días de introspección - a veces hasta depresión-, extrañar a mi gente con el alma y cuerpo a agradecer todos los días que no están cerca de mi en estos momentos, de prometer no quererlo ni un milímetro más a dejarme llevar, de crearme nuevas reglas y seguirlas rompiendo. 
Contrario a lo que hubiera esperado de mí, esto no me molesta. La presión de las personas que me quieren y me rodean esta vez me influyó hasta cierto punto. (Sin presunción) siempre he encajado bien en lugares nuevos; esta vez yo no encontré algo con lo que relacionarme, ni siquiera mi carrera se piensa igual aquí, y me bastó poco tiempo para entender que no quería encajar en algo con lo que no me entendía, con lo que no estaba de acuerdo. Sin embargo, me costó mucho tiempo para que esto dejara de importarme. Ir a la escuela era como una mancha en mi día, las tareas eran algo que tenía que cumplir, y esa sensación nunca jamás la había vivido. Me costó tiempo, pero lo acabé entendiendo, aceptando: yo no estoy aquí para estudiar en esta universidad, lo bueno de ella es que está en el D.F., y se convirtió en el medio para poder vivir donde yo quiero. 
Alguna vez un amigo me dijo que él no saludaba  a personas que le caían mal, pues porque le caían mal; una parte de mi siempre le envidió esto, yo siempre saludo, aunque sea por cordialidad. Esta parte de mi semestre para mi fue aprender a no saludar, a ser yo, a respetarme en mis ideologías y mis aspiraciones. Con el tiempo que llevó, me dejó de molestar que mis amigos "reales" si cupieran en una sola mano (por primera vez). 
El resto de mi vida aquí ha estado parcialmente en una nube rosa. El tráfico, el frío, el metro, los museos, la compañía, los conciertos, mi desubicación, el negro smog, los atardeceres en mi balcón. Todo me ha hecho sonreír. Salir a comprar cigarros era suficiente para recordar lo mucho que me gusta esta ciudad. El trago amargo de malas materias, malos maestros (mala suerte), se borraba completamente de mi mente. Mis días se fueron bobeando. En cuanto me dí cuenta todos los planes que tenía para mi estancia aquí estaban lejos (muy) de ser cumplidos. Mi dilema fue cuestionado por quienes esperan algo más de mí (piénsalo bien, sofía), la decisión al final fue sólo mía: me quedo más tiempo (y con una sonrisita en el corazón puedo apostarle a que hice lo correcto). 
Mis días aquí también le deben mucha felicidad a una persona nueva en mi vida, que no la esperaba, que no lo vi venir, que llega cuando menos te lo esperas, que le grito a mi corazón que por favor no vaya a clavarse y que a veces siento que el corazón y la razón no son tan amigos, y que ha decidido no hacerme mucho caso, y que al final del día hay amor y que la mera verdad es que lo disfruto un montón. 
Mi 2010 como algunos de los cuadros Picasso: bonito y confuso. Aprendí de mi mucho más que en otros años, le he sufrido y me ha puesto a temblar enterita, en más de un campo de mi vida. Y entre tanto caos que fue, existe la belleza del desorden. Creo que ha sido uno de mis años preferidos.

Segura de que inicio este año con una nueva actitud, llego contenta a él. Contenta de que mis clases ya me empiezan a emocionar, veo el regreso de mi pasión académica, con mucho miedo de lo que pase en el amor <3 pero me sigue emocionando verlo, con nuevos (pocos) amigos y con los de antes que sacan lo mejor de mi y no les da miedo conocer lo peor, con unas botas nuevas bien chidas y con muchas ganas de leer mucho, escribir mucho, crear mucho, vivir mucho. Hola 2011, te prometo un semestre de primavera que nos siga sacudiendo y robando sonrisas. 

"El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería."- Nietzsche





sigo esperando el temblor  =)