b u s c a r

13 de enero de 2011

Crónicas del 2010

El inicio de un nuevo año definitivamente nos marca. De entrada, marca el fin de otro (así de obvio), nos regala un buen pretexto para voltear atrás y decir: "uff, qué ___________ estuvo el 2010". 
Este blog no aspira aún en convertirse en uno informativo, por más que crea en ellos. Esta entrada aspira a mis reflexiones en torno a lo bonito que fue mi 2010. Por ser estudiante aún, mi año se divide en el semestre de primavera y en el de otoño (así de ñoño). 

La primera mitad del año pasado fue un semestre de los más difíciles de mi carrera, de los más retadores, de los más satisfactorios, el que más me ha hecho sentir en el lugar adecuado, en una promesa de vida y encaminada hacia un futuro desconocido aún (pero vamos caminando). La segunda mitad fue mucho más significante pero en otros aspectos, unos que hace mucho no se movían de esta manera. 
Me mudé al D.F. (sueño cumplido para mí, si he de confesar), me iba a quedar 6 meses, me decidí quedar otros 6. Esta ciudad me ha sacudido hasta los cimientos, comprobadísimo que aquí tiembla con suficiente fuerza para derrumbar una ciudad entera. Mi vida como montaña rusa: de ser la persona más entregada a su carrera a aburrirme en todas las clases, de una universidad con la que me identifico a una en donde no soporto su ideología, de estar eufórica una semana a días de introspección - a veces hasta depresión-, extrañar a mi gente con el alma y cuerpo a agradecer todos los días que no están cerca de mi en estos momentos, de prometer no quererlo ni un milímetro más a dejarme llevar, de crearme nuevas reglas y seguirlas rompiendo. 
Contrario a lo que hubiera esperado de mí, esto no me molesta. La presión de las personas que me quieren y me rodean esta vez me influyó hasta cierto punto. (Sin presunción) siempre he encajado bien en lugares nuevos; esta vez yo no encontré algo con lo que relacionarme, ni siquiera mi carrera se piensa igual aquí, y me bastó poco tiempo para entender que no quería encajar en algo con lo que no me entendía, con lo que no estaba de acuerdo. Sin embargo, me costó mucho tiempo para que esto dejara de importarme. Ir a la escuela era como una mancha en mi día, las tareas eran algo que tenía que cumplir, y esa sensación nunca jamás la había vivido. Me costó tiempo, pero lo acabé entendiendo, aceptando: yo no estoy aquí para estudiar en esta universidad, lo bueno de ella es que está en el D.F., y se convirtió en el medio para poder vivir donde yo quiero. 
Alguna vez un amigo me dijo que él no saludaba  a personas que le caían mal, pues porque le caían mal; una parte de mi siempre le envidió esto, yo siempre saludo, aunque sea por cordialidad. Esta parte de mi semestre para mi fue aprender a no saludar, a ser yo, a respetarme en mis ideologías y mis aspiraciones. Con el tiempo que llevó, me dejó de molestar que mis amigos "reales" si cupieran en una sola mano (por primera vez). 
El resto de mi vida aquí ha estado parcialmente en una nube rosa. El tráfico, el frío, el metro, los museos, la compañía, los conciertos, mi desubicación, el negro smog, los atardeceres en mi balcón. Todo me ha hecho sonreír. Salir a comprar cigarros era suficiente para recordar lo mucho que me gusta esta ciudad. El trago amargo de malas materias, malos maestros (mala suerte), se borraba completamente de mi mente. Mis días se fueron bobeando. En cuanto me dí cuenta todos los planes que tenía para mi estancia aquí estaban lejos (muy) de ser cumplidos. Mi dilema fue cuestionado por quienes esperan algo más de mí (piénsalo bien, sofía), la decisión al final fue sólo mía: me quedo más tiempo (y con una sonrisita en el corazón puedo apostarle a que hice lo correcto). 
Mis días aquí también le deben mucha felicidad a una persona nueva en mi vida, que no la esperaba, que no lo vi venir, que llega cuando menos te lo esperas, que le grito a mi corazón que por favor no vaya a clavarse y que a veces siento que el corazón y la razón no son tan amigos, y que ha decidido no hacerme mucho caso, y que al final del día hay amor y que la mera verdad es que lo disfruto un montón. 
Mi 2010 como algunos de los cuadros Picasso: bonito y confuso. Aprendí de mi mucho más que en otros años, le he sufrido y me ha puesto a temblar enterita, en más de un campo de mi vida. Y entre tanto caos que fue, existe la belleza del desorden. Creo que ha sido uno de mis años preferidos.

Segura de que inicio este año con una nueva actitud, llego contenta a él. Contenta de que mis clases ya me empiezan a emocionar, veo el regreso de mi pasión académica, con mucho miedo de lo que pase en el amor <3 pero me sigue emocionando verlo, con nuevos (pocos) amigos y con los de antes que sacan lo mejor de mi y no les da miedo conocer lo peor, con unas botas nuevas bien chidas y con muchas ganas de leer mucho, escribir mucho, crear mucho, vivir mucho. Hola 2011, te prometo un semestre de primavera que nos siga sacudiendo y robando sonrisas. 

"El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería."- Nietzsche





sigo esperando el temblor  =)

11 de enero de 2011

debo mi entrada de año nuevo

(porque es necesaria, bonita, prometedora y una aspiración a escribir mucho)


[no me he dado el tiempo de pensarla]


{escribo esto con la esperanza de que:}



7 de diciembre de 2010

más de 20 razones bobas que me hacen sonreir :]

1. las burbujas de jabón
2. los skittles
3. meterte a tu cama calientita cuando hace mucho mucho frío
4. el olor a café en las mañanas
5. cambiar de cepillo de dientes
6. jugar con el aire pasando entre tus dedos mientras manejas
7. destapar una cerveza
8. el sonido de hielos en un vaso
9. a lo que huele cuando prendes un cigarro
10. los besos robados
11. abrir un disco nuevo
12. oler un libro recién comprado o muy muy viejo
13. estornudar
14. que me de hipo
15. el sonido del obturador de una cámara
16. apagar una vela y tocar la cera derretida
17. cuando se apagan las luces en el cine
18. escuchar Train in Vain de The Clash
19. pisar hojas secas
20. el olor a tenis nuevos
21. los ponys y los unicornios
22. las tardes acompañadas de un té
23. el sonido del metro llegando
24. pasar mi mano entre mis chinos recién cortados
24. las chimeneas
25. el *plop* al descorchar una botella de vino
26. quitarte la chamarra al entrar a tu casa
27. los girasoles
28. prender cerillos
29. morder las tapitas de las plumas

les digo, rule #32: Enjoy The Little Things 

18 de noviembre de 2010

quiere llorar y no puede

Comúnmente nos topamos con personas que pretender ser más fuertes de lo que en realidad son; mecanismo de defensa, así somos. Comúnmente llegamos a una situación donde no puedes seguir actuando así, que hay que ser valientes, que hay que tomar una decisión, que hay que aceptar que no somos tan fuertes y que no puedes con todo, que hay que recordar que también hay que quererse a uno mismo, que hay que hacer lo correcto. 
Es tan difícil porque muchas veces hacer eso, significa mostrarte vulnerable ante el otro... ah, y como duele el ego. Creo que a la persona a la que más le mentimos es a nosotros mismos, y si el poder de elegir está en tus manos, y no lo usas, pues bonita manera de mentirte entonces. 
El problema a veces está en que sabes perfectamente que te estás mintiendo, pero prefieres vivir con la mentira que fuera de ésta. Not cool. Otras veces está en que justo cuando vas a hacer *crack* y no va a quedar de otra más que afrontar tus miedos, huyes para el lado contrario, pospones la crisis, es fácil dejarlo para después. 
El miedo, me queda muy claro últimamente, puede joder muchas cosas. Por arriba de todo, puedes joderte tu solito de lo lindo. Tan fácil que es fingir que nada nos afecta, que no tememos, que no nos importa si algo acaba o empieza, asegurarnos que lo que no nos mata nos hace más fuertes, que a chillar a otra parte y todas esas cosas de súper machines que solemos decir. Pues hoy creo que tener miedo es de machines, y que se es igual o incluso más valiente cuando se teme que cuando nada nos mueve.  
Todo este bla.bla.bla. viene al caso porque algo pasa en mi cabecita que yo no acabo de entender, ni siquiera de conocer... pero lo siento latente, a punto de estallar y no poder huírle más. Yo sé que en el fondo no soy una persona débil, pero sí caigo en el ser miedosa (pues bueno, somos humanos, no robots), y cuando pase lo que vaya a pasar: yo quiero ser valiente. Muchas veces he dado el consejo de: "tienes que confiar en tus decisiones, confiar en ti". Ya es hora de seguir mi propio consejo. 


(también cabe la posibilidad de que todo este mal presentimiento sea por tanto estrés de final de semestre y esas cosas que te acaban poniendo bien paranoica con todo lo demás... )

WOOOOOOOOAH VOL.2

pues es que como puse al darth vader rosa, no puedo no poner esta otra cosa disfrazada.
awww, vean su cara de diversión y díganme si no tengo razón en que todos deberíamos de disfrazarnos más seguido.

15 de noviembre de 2010

i am the cosmos

Chris Bell fue un músico sesentero-setentero que estuvo en una banda que se llamaba Big Star que la neta no conozco bien. Este hombre después de separarse de éste grupo, sacó un álbum de solista. Hoy me reencontré con una canción de él que me habló, que como que así me siento. Y pues la comparto aquí. (no hay video oficial pero no tengo tiempo para hacer este post mejor así que pongo uno de esos video de youtube con la canción).





Don't know what's going on inside
So every night I tell myself
"I am the cosmos, I am the wind" 

10 de noviembre de 2010

mira cómo tiemblo

son noches sin dormir, mucho mucho estrés, una sofía que no trabaja precisamente mejor bajo presión, muchos cigarros, tazas y tazas de café, lecturas, peleas con autores que no te pueden escuchar, rendirte y hacer lo mínimo necesario, luego regresar a lo ñoño y decidir no entregar eso, computadora prendida muchas horas seguidas, mal humor, hacer corajes de por qué el mundo no es como yo quiero que sea, echarle todas las ganas que no he invertido en los últimos cinco meses, más nicotina, más cafeína, coca-colas, panditas para ver lo lindo de la vida, mucha música para aligerar las horas, y muchas otras cosas lo que hacen de mi penúltimo mes del año todo un caos.


un amigo me decía que si no estudiabas arquitectura o diseño, no sabías qué era tener mucha tarea. yo digo: que amigo tan voladito tengo y que debería de intentar también en comunicación (bien hecho, siempre puedes ser mediocre pues...). ergo, yo no estudio ni diseño ni arquitectura pero sé bien que es tener cierres de semestres pesados.


preveo peleas y discusiones con personas que exigen mi atención y no están en mi vida académica... como sucede todos los años.



auch. bienvenidos al fin de semestre. (en rojo y grandote para que se vea la sangre que será derramada, así con la musiquita de fondo y todo... tan tan taaaaaaan)