En la vida y en los apocalipsis zombies, asegúrate de conocer el camino que te regresará entero a casa (en todos los sentidos).
b u s c a r
14 de agosto de 2013
21 de enero de 2013
Antes de que termine enero.
¡Feliz año!
A los que terminaron la carrera, a los nuevos ninis, a los que llevaron las albercas inflables de chelas y las botellas de jager, a los que viajaron por vernos, a los que nos hicieron viajar para verlos, a los que lo vieron todo perdido, a los que se animaron a empezar otra vez, o reanudar en donde se quedaron, a los que gritaron/cantaron "Times likes these" con las ventajas abajo y el sol en los antebrazos, a los que se rompieron algún huesito, a los que ya sanaron, a los que se fueron de casa, a los que tanto extrañamos, a los que nos vamos, a los que nos pasaron música nueva, al que cedió su chamarra para que no pasaras frío en el corona, al que chismeó "¡¡ahí viene Ceremony!!", a los que me hicieron llorar, al que se río por lo chillona que soy, a los que chillaron conmigo, a los que no se les olvida como bailar, a los que ya no aguantan en el slam, a los que dejaron el alcohol, a los que ya lo retomaron, a los que van a dejar de fumar, a los que nos vamos a poner buenotes, a los que quieren cosas grandes este año, a los que a veces se les olvida que el mundo sigue siendo bonito, a los que están perdidos, a los que están en camino, a los que nunca se pierden sólo se nortean, a los que ya se encontraron, a los que encontraron a su otro, a los que no se quieren dejar ir, a los que cambiaron los "yo nunca seré así" por los "híjole pues es que uno nunca sabe", a los mandilones, a los solteros, a los que ya no quieren ser solteros y los que ya no quieren ser mandilones, a los que perdieron un amor, a los que descubrieron que solitos pueden, a los que caímos, a los que le echamos ganas para seguir levantándonos, a los que vieron tatuajes en todos los lugares de internet posibles, a los que guardaban los que "igual me lo podría hacer", a los que se tatuaron, a los que tuvieron los mejores orgasmos, a los que les dieron los mejores orgasmos, a los que de plano no tuvieron, a los que les incomoda hablar de sexo, a los que cambiaron de sueños, a los que se rompieron la cabeza por darte el mejor regalo del año, a los que "una chela y nos vamos", a quienes tragamos toda la tierra que salía de los tenis brincando al sonido del rock, a los que escucharon "Eres" en vivo otra vez y aceptaron que la mera verdad es que sí es una canción bien bonita, a los que nos debieron canciones en conciertos, a los que aprendimos a comer menudo, a los que ven películas abrazaditos, a los que les da calor y te empujan al otro lado del sillón, a los que todavía caminan agarrados de la mano, a los que se volvieron exageradamente amantes de su perro, a los que durmieron con calcetines y despertaron sin ellos, a los que no saben ni donde durmieron, a los que extrañaron, a los que nunca dejaron de escribir, a los que se quedaron un poquito más calvos, a los que ya no lloramos instantaneamente si vemos una cucaracha, a los que se quisieron un poquito más, a los que quisieron muchísimo más, a los abrazárboles, a los punks, a los que creíamos que AMLO iba a ganar, a los que no aguantamos las lágrimas cuando fue EPN, a los que se unieron a las marchas, a los que siempre les dieron hueva, a los que creyeron que Facebook iba cambiar al mundo, a los que siguen sabiendo que jamás se debe ir a fiestear sin terminar en unos tacos.
Feliz año a todos nosotros. Si algo aprendí del 2012 es que debes aprender a aceptar que si tu plan inicial fue un fracaso y si desperdiciaste todas tus uvas, la vida va a seguir pasando, aunque tu pidas quedarte en una esquinita a llorar.
(Y la verdad es que creo que la vida va pasando y nos va trayendo, justo lo que nos toca).
Como lo resume la gran sabiduría de la cumbia:
"Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba,
disfruta las cosas buenas que tiene la vida"
Y es que a veces las cosas buenas se esconden muy muy bien, para que las busques, para que te arrodilles y te arrastres y les ruegues y les jures que harás todo porque vuelvan.
La vida nos va poniendo retos. Mi año empieza con muchos de ellos. Pero voy a rogar y rogar y hacer absolutamente todo lo que pueda para pasarlos, y encontrar el rinconcito donde está todo lo chido. Espero que ustedes –en su propia forma– puedan hacer lo mismo.
Que este año sea para todos, el mejor que nunca han vivido.
Sofía.
15 de noviembre de 2012
25 de septiembre de 2012
Silencio.
A veces creo que me gustaría escribir toda mi vida. Tengo escondidos en mis cajones y mochilas cuadernos para escribir todas las líneas que no tienen intención de llegar a ojos públicos. Luego intento escribir acá, para compartir un poquito. No lo logro mucho, sigo estando en otros teclados.
Llevo varios, muchos, demasiados meses que no escribo aquí. Ni en mis cuadernos. Ni en mi tuiter. Ni en los mensajitos de facebook. Creo que una parte de mi estaba bastante avergonzada. Eso, pues porque la última vez que escribí algo con corazón, era un corazón herido.
La vida regresa infinitamente para recordarnos que a) no la controlamos, por más que intentemos, y
b) no grita, no corre, no empuja, pero sigue dando vueltas.
Guardé silencio porque no sabía cómo regresar. Es difícil voltear a un tiempo nada lejano y no reconocerte. Es difícil que haya pasado exactamente lo contrario a lo que vomitaste con tanto odio y rencor. Es difícil porque muy en el fondo jamás deseaste que la vida te hiciera caso; Guardé silencio porque fue difícil encontrar dónde poner el orgullo.
Pues así, regreso con la única forma que se me ocurre: vengo a traer una disculpa. Al 2012, a los deseos de año nuevo, a las canciones románticas, a las parejas que se besan en público, a mis amigos enamorados, a mis amigos en general, a la Ciudad de México y a Guadalajara, a él (mil veces a él), y a mí (mil disculpas a mí).
Tan tonto el orgullo siempre. Tan estorboso. Tan necesario de vez en cuando.
"Oye dosmildoce, oye Sofía, me da gusto venir a informarles que desde este lado de la vida todo va bien. Sigo siendo un poquito ácida, y llorona, y exagerada, y comunicadora amateur y una niña confundida. Nada es perfecto, ni todo va suave as hell, pero ya me acordé que sí se vale seguir amando".
Hay tanto guardado que las ideas se hicieron nudos en la punta de la lengua y encontraron caminos que las asentaron en la garganta.
Ya volveré. Poco a poquito le regresaré la voz a mis manos. A lo mejor así descubro si es verdad que podría escribir toda mi vida.
18 de septiembre de 2012
Hace unos días estuve intentando describirte a alguien;
Entonces la película mostró a la electricidad como un joven dios griego, acudiendo al granjero para llevarse la oscuridad de su vida para siempre. Y así es como yo te veo.
[Los cuentos son bien lindos. Este está bien raro, pero bien chido. Es difícil tener que describir a alguien cuando no se parece nada a Jane Fonda, ni a Robert Downey Jr. Es mejor cuando se parece a alguien que trajo luz a tu vida. Aunque a veces sean también la fuente máxima de oscuridad. Píquenle para hacerlo grandote.]
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cuentos,
enjoy the little things,
richard brautigan
8 de junio de 2012
20 de febrero de 2012
estación lunar
Estoy tomando un taller de escritura creativa. Muchos de los ejercicios en las clases consisten en permitir desbloquearte; escribir, escribir, escribir. A veces escribimos sobre algún escenario, otras sobre alguna canción, otras sobre fotografías. Aprender a soltar la pluma, todo es a mano, nada de computadoras. En mi caso, no siempre escribo cosas que me gusten; no tengo tiempo de corregirlas, de pensar en un final, de escoger las palabras adecuadas. Mi cuaderno se está llenando de tachones, de garabatos, de dibujos mal hechos en lo que finjo que sí se me ocurre qué escribir. Se indica el ejercicio, todos se ponen a escribir, cinco minutos después plumas abajo, y el salón comparte sus palabras.
Hubo una (varias, la verdad), que yo no compartí. Era una foto, bastante simple, bastante vaga, y a la historia que surgió le sigo dando vueltas. Creo que se quedó con ganas de salir del cuaderno y de mis tachones.
La fotografía proyectada era muy parecida a esta:
Las líneas que salieron, igualito que en el cuaderno:
Odio la forma en que me ignora, eso sin duda, pero odio diez veces más la forma en que finge entender aquello que acaba de ignorar. Fueron 17, die-ci-sie-te, las veces que le repetí el nombre y la ubicación de las constelaciones que alcanzábamos a ver desde la caja de la camioneta. "Osa Mayor, entendido"– me decía y apartaba el telescópio de mi cara para poderme dar otro beso. Le contestaban mis labios, y lo empujaba suavemente de los hombros, haciéndome espacio para poder ver a través de la mirilla y hacia la oscuridad del espacio. Él suspiraba de aburrición. Le pasé la botella de whiskey sin apartar la mirada de los puntos brillantes, para que al menos se distrajera con algo. A los tantos tragos se rindió de intentar atraer mi atención y cayó dormido.
-[creo que me hubiera gustado estar ahí.]
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